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Seamos realistas: no todos tenemos la fortuna de tener sistemas de aire acondicionado en casa. No obstante, sí podemos hacer gala de nuestra imaginación y aplicar algunas recetas domésticas para paliar las altas temperaturas que, según han predicho los meteorólogos, se prolongarán al menos durante dos meses más.
1. Usar ventiladores
Durante la noche, es mejor colocar el aparato en la ventana de la habitación para que facilite el flujo de aire fresco.
2. En la tina de baño
Así como se hace con el champagne -que se enfría más rápido cuando se pone sal en el balde con hielo-, no son pocas las personas que recomiendan llenar la bañera con hielo y sal para tener un baño refrescante.
3. Hielo en las muñecas
Los canguros ponen en práctica un truco para refrescarse que consiste en lamerse las muñecas. Para evaporarse, la saliva toma energía de las propias muñecas, lo cual disminuye la temperatura de esa zona, donde las venas y arterias que la atraviesan están más cerca de la epidermis, con lo cual se refresca la sangre en circulación y, en consecuencia, todo el cuerpo. Puedes hacer lo mismo que los canguros aplicando hielo en esa área.
4. Toalla y ventilador
Ubicarse cerca del ventilador y pasarse una toalla por distintas partes del cuerpo. Esa humedad, en combinación con el aire fresco, ayudan a bajar bajar la temperatura del cuerpo. Si eres sensible a los cambios bruscos de temperatura, hazlo sólo durante un lapso corto de tiempo.
5. Aire acondicionado casero
Consiste en ubicar botellas de agua congelada detrás del ventilador para enfriar el flujo de aire.
6. No dejes que el calor entre en casa
Evita los colores oscuros en ventanas, tejados y paredes. Conviene mantener las persianas semiabiertas y las ventanas cerradas durante las horas más calurosas del día.
7. Aprovecha las horas más frescas
Abrir las ventanas entre las 4 y las 8 de la mañana permite refrescar la casa unos cuantos grados que te ayudarán a mantenerla más fresca durante el resto del día.
8. Menos fuentes de calor
Los aparatos electrónicos, los focos o lámparas, el horno y el tostador, por ejemplo, son fuentes de calor que conviene mantener apagadas durante las horas más calurosas.
9. Mejor abajo
En verano es mejor un sótano que un ático. Las habitaciones en una segunda planta suelen ser más calurosas que las que se encuentran en el piso de abajo.
10. Evita la humedad
Evita lavar y tender ropa en el interior de la casa, así como no hervir ni cocer alimentos durante mucho tiempo.