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Vender una casa, departamento o terreno puede ser una tarea más complicada de lo que parece a simple vista si no se evalúan con anticipación ciertos factores generales y particulares. Detalles como la orientación del inmueble (de cara al norte o al sur), la situación económica regional e internacional, pero en especial la impresión que el vendedor deje en los posibles compradores influyen en el éxito de esta empresa.
Factor precio. Cerciórate del verdadero valor del inmueble con un asesor inmobiliario. No te guíes por los precios de terceras personas ni tantees.
Destaca las principales ventajas y cualidades de tu casa para que se diferencie de la competencia.
Anuncia la venta en varios medios de comunicación o bien con un asesor inmobiliario. Recuerda que muchas veces son ellos los que tienen los mejores contactos.
Si el inmueble es algo antiguo, merece la pena realizar un mínima inversión para llevar a cabo reformas y arreglar desperfectos que puedan dar una mala imagen al comprador y echar para atrás el trato. Es aconsejable pintar y cuidar que no haya gritas en las paredes.
La limpieza siempre da una buena impresión. Guarda un cierto grado de higiene y orden en todas las habitaciones de la casa, especialmente en baños y cocina, pues es ahí donde se concentran la mayor parte de los olores menos agradables de una casa.
Elimina los muebles y objetos rotos o en mal estado, sobre todo si piensas vender tu casa amueblada. En este sentido, evita el exceso de decoración, ya que esto acentúa la sensación de falta de espacio. Lo ideal es mostrar una casa o apartamento diáfanos y luminosos.
Revisa las instalaciones de gas, agua, electricidad y calefacción. Un aspecto de abandono quita muchos puntos.
Muestra tu vivienda individualmente y no a un grupo de compradores. Esto siempre ocasiona la falta de confianza para dirigirse a ti por parte de quien pudiese estar interesado.
Cuidado con las negociaciones: anunciar que el precio de la casa es negociable puede ser contraproducente. Por un lado, esta posibilidad puede animar al posible comprador a visitar el inmueble, pero por otro se corre el riesgo de dar la impresión de no tener claro el precio justo de tu propiedad.
Es mucho más fácil vender una vivienda deshabitada. Si está ocupada, se corre el riesgo de no poder compatibilizar la vida familiar con posibles visitas, que quedan mucho más limitadas. Además, las personas interesadas pueden sentirse incómodas a la hora de inspeccionar el inmueble.
Tener toda la documentación de la casa en regla para cerrar la compra sin problemas. El comprador podría pensarse la operación en caso de tener que demorar los trámites por cualquier problema burocrático.
FUENTE: http://www.parasaber.com/hogar/