(03 Abr 07)
Actualmente, al cuarto o quinto mes de embarazo, mediante ecosonograma, se puede determinar el sexo del bebé, lo que da un margen de tiempo a los papás para ir pensando lo más conveniente en torno al ambiente en que el bebé se ha de desarrollar.
Colores, iluminación
Con los tiempos actuales, la habitación del bebé, sea cual sea el sexo, ya no se restringe a los motivos azules o rosas, distintivos clásicos del género. Aunque aún se utilizan temas como el de marinero o princesa para las habitaciones de los más pequeños, hoy día se opta también por el beige, el amarillo claro, e incluso el lila. Se recomiendan los colores más suaves, fondos blancos o pálidos, que revelan tranquilidad y tranquilizan al bebé; estos fondos pueden acentuarse con colores brillantes o dibujos.
También debe pensarse a futuro al elegir colores y dibujos en la habitación. Un buen consejo es utilizar pintura semibrillante y darle acabados decorativos: pintar con esponja, hacer franjas, valerse de plantillas o trapos, que dan realce a la habitación del bebé y pueden cambiarse sin dificultad conforme el niño avanza en edad.
En la elección de los colores, se deben tener en cuenta las entradas de luz natural, con cuánta luz se cuenta. Además, si el cuarto está orientado al norte, se sugiere alegrarlo con colores cálidos, ya sean rojos o amarillos; si la habitación se orienta hacia el sur o al oeste, puede enfriarse con matices de verde, azul o morado.
Si aún no se cuenta con la primera idea decorativa, siempre es útil valerse de un tema para decorar la habitación, ya sea de caricatura, de película para niños o en general. Debe tenerse en cuenta que todos los elementos, desde la cómoda hasta la ropa de cama, deben ser parte del tema general del cuarto. Aquí es necesario recordar que se trata de estimular los sentidos del bebé hasta donde sea posible.
Se recomienda que haya dos tipos de iluminación para el cuarto: la básica, en el centro del techo, y la otra en formato de media luna, hacia una de las paredes del cuarto. Puede no ser media luna, sino tenue, dispuesta de tal forma que al ser prendida, pueda utilizarse caso de que el bebé necesite cuidados durante la noche, sin tener que incomodarlo con la luz más fuerte. La luz tenue ayuda al bebé a que concilie mejor el sueño.
Las cortinas controlan la entrada de luz natural durante el sueño diurno del bebé. Las persianas enrollables sin cordones son ideales para impedir la entrada de luz durante las siestas, y se suben fácilmente para dejar pasar la claridad. Se recomienda, si no esta opción, utilizar cortinas fabricadas con materiales que no atrapen mucho polvo. El mismo consejo se puede aplicar al protector de la cuna y a la colcha. Que sean de un tejido que no absorba tierra y ningún tipo de polvo.
Cunas
Las cunas actuales están diseñadas para funcionar de modo más sencillo. Algunas disponen de un mecanismo que permite bajar uno o los dos costados con una sola mano. Si se tiene pensado invertir a largo plazo, hay cunas que se convierten en cama para niño de 3 o 4 años, o en una cama individual, cuando es un poco mayor.
A partir de 1986, se estableció para las cunas un reglamento de seguridad en la fabricación, que ha evitado daños a los infantes; la norma estipuló una separación máxima entre barrotes menor a un centímetro, y que un costado de la cuna se pueda bajar y quedar al menos a veintidós centímetros (9 pulgadas) por encima del colchón cuando esté bajado.
Las cunas con dibujos decorativos cortados en la cabecera y los pies, no se recomiendan, puesto que al bebé se le pueden quedar manos, piernas o cabeza atrapadas. Además, si la cuna tiene rueditas y no se pueden bloquear, es necesario retirarlas tras un tiempo de uso, ya que cuando el bebé crezca, puede empujarla y moverla por todo el cuarto, lo que es de poca seguridad.
Para la cuna, el colchón debe caber cómodamente, dejando un espacio mayor a dos dedos entre el borde del colchón y la cabecera. Hay en existencia cuatro tipos distintos de colchones, variables (como todo) por sus materiales y precios. El de espuma es el más barato. Es antialérgico, pero menos higiénico. El colchón de muelles es de precio accesible y tiene de ventaja que dispone de dos caras: una para los meses calientes y otra para los fríos. El tercer tipo es el de fibra de coco. Su higiene es muy alta, impide la acumulación de humedad, pero esto lo hace más caro. El cuarto y último colchón puede costar hasta 2,000 pesos. Está fabricado con látex, es el más higiénico, y se adapta mejor al cuerpo del bebé.
El espacio no utilizado debajo de la cuna, puede ser aprovechado si se utilizan cajas de plástico para guardar pañales, ropa, zapatos y elementos imprescindibles en los cuidados del bebé.
La mecedora es elemento imprescindible a menos que se tenga un sistema de arrullamiento automático más efectivo. Conducen al sueño en forma veloz y segura, sobre todo a los infantes. Se aconsejan las mecedoras deslizables, de movimiento suave. Deben tenerse en mente dos cosas, al adquirir una mecedora: que ésta tenga brazos planos y sea de acolchado cómodo, para hacer más agradables los momentos de dar de comer al bebé o mecerlo a la hora de dormir.
Cómodas y libreros
Son indispensables en un cuarto de esta naturaleza. Libros, juguetes y ropa pueden ser guardados en ellos, y tanto cómodas como libreros tienen de ventaja que son adaptables al crecimiento de los niños. Con una mano de pintura o de laca, lo que en un principio fueron cómoda y librero, pueden transformarse en muebles adaptables a cualquier otro cuarto.
Cambiador de pañales
El cambiador es un lugar cómodo en el cual cambiar al bebé, y además proporciona espacio dónde guardar los pañales y otros artículos necesarios al proceso. Recuérdese que la almohadilla del cambiador debe ser lavable e impermeable.
Es de utilidad colocar un móvil que sirva de distracción para el bebé mientras lo cambia. Debe colgarse a altura suficiente para maniobrar en el cambio de pañales, y para que el bebé no alcance el móvil distractor.
En categoría de pañales, hay tres opciones. El clásico de tela, que debe lavarse a la brevedad posible. Luego, los presentados por Ecobebé, pañales de tela, con el modelo de toalla Swaddlebees, que tienen 6 capas superabsorbentes (dos de toalla de algodón, una toalla oculta de toalla de cáñamo, y un absorbente extra de 2 capas de toalla de cáñamo con otra capa de toalla), que permite verse bien al infante, además que es extra absorbente. También deben lavarse.
Los pañales desechables se almacenan mejor en una cubeta para pañales. La tapa de la cubeta debe cerrarse con seguro, ser forrado el interior con bolsas de plástico, vaciarse con frecuencia, rociar el interior de la cubeta con desinfectante para evitar el mal olor. Si no se utiliza cubeta, los pañales sucios deben ser tirados en botes de basura exteriores.
Recomendaciones de seguridad
El ambiente del bebé debe extremarse en seguridad. En la habitación del niño, se recomienda durante los primeros meses evitar las alfombras, puesto que atrapan ácaros y tierra, factores que podrían provocar alergias al bebé. Se aconseja no sobrecargar los espacios de la habitación del bebé, porque se dificulta la limpieza, factor fundamental para la salud del bebé.
Además, la habitación debe tener una buena ventilación. Se deben utilizar pinturas no tóxicas, libres de plomo, buscar muebles con bordes redondeados, valerse de protectores de enchufes, de cajones, de puertas y ventanas. Guardar bien medicamentos, pomadas, y otros materiales que el bebé pueda llevar a la boca. Evitar en la habitación objetos de cristal, cerámica, u otros que resulten frágiles y que puedan causar daño al bebé. Asegurar los muebles a la pared, para que no puedan venirse abajo, a un impulso del bebé.