(03 Abr 07)
Los actuales son tiempos de reorganizaciones en las compañías, de reducciones a las plantillas laborales y de economía fluctuante; así pues, la carga de trabajo se ha incrementado, teniéndose las mismas horas laborales: trabajar en casa se ha transformado en una solución viable para muchas personas que necesitan estudiar, realizar labores de oficina, hacer la lista de compras, pagar facturas, etcétera.
Trabajar y vivir bajo el mismo techo es ya una realidad gracias a la tecnología, que permite trabajar desde casa con un despacho equipado, conectado convenientemente a la base de datos y sistema de la empresa a que se pertenece. Dando un ejemplo básico, un trabajo en Word o cualquier paquetería office, se puede hacer desde cualquier punto.
Colores e iluminación
Para la oficina, se destaca la primacía de colores claros o neutros, tonalidades azules y verdes, matizadas con tonos cremas, cromatismos que se integran a la perfección en cualquier tipo de decoración y que crean ambientes relajados, favorables al rendimiento intelectual.
Lo ideal para una oficina en casa es una combinación de luz ambiental y de lámpara en escritorio. La mesa de trabajo ha de situarse cerca de una ventana, con en fin de aprovechar la luz natural. Por su parte, la luz principal en el techo, ilumina y a la vez se refleja en el monitor de la computadora, lo que ocasiona que los ojos se irriten: esto afecta el curso regular de las tareas. Las lámparas de escritorio contrarrestan estas desventajas e iluminan mejor el área de trabajo, aunque se recomienda colocarle protector de pantalla a la PC.
Téngase en cuenta que una iluminación inadecuada puede provocar dolores de cabeza y cansancio ocular: la escasa luz estropea la vista, y la demasiado fuerte resulta negativa.
Para alegrar la vista, para crear mayor matiz en el área de trabajo, se puede decorar con recuerdos de viajes, diplomas, fotos y cuadros con el fin de relajar la vista de quien visita y de quien ahí trabaja. La inclusión de plantas para casa crea un ambiente más cordial, aportando frescura y vitalidad al entorno.
El sitio, preparación
En la elección de la zona donde se pondrá el despacho u oficina, debe tenerse en cuenta el tipo de actividad a realizar. No es lo mismo tener trato directo con clientes, porque el espacio a disponer será distinto. Si el trato no es en forma directa con el cliente, cualquier recoveco de la casa puede convertirse en zona improvisada de trabajo. Si va a recibir visitas, sitúe la zona laboral cerca de la entrada y utilícela sólo para este menester.
Para instalar oficina en casa, se ha de buscar la armonía decorativa con el resto del hogar. La oficina no debe sobresaturarse con elementos que puedan desviar la atención del usuario. Mantener el espacio ordenado facilitará el trabajo y la concentración. Se recomienda disimular y proteger los cables de los aparatos eléctricos dentro de canaletas o regletas.
Además, se ha de lograr la creación de un entorno acogedor y elegante: el objetivo y los esfuerzos se enfocan hacia buscar que el cliente se sienta cómodo en la oficina de casa, y que por tanto continúe haciendo negocios con uno. En términos llanos, de eso se trata, de trabajar cómodamente en casa.
Lo que hace que uno esté a gusto en la oficina, se reflejará en la eficacia y en el rendimiento ahí demostrado. Así, se puede ubicar el espacio de la oficina en la parte más tranquila de casa y aprovechar la iluminación natural. El lugar que elija como lugar de trabajo debe ayudarle a satisfacer sus necesidades inmediatas y metas a largo plazo. Sea con el espacio que se cuente, deben aprovecharse al máximo los recursos de la habitación.
Primero, se procurará elegir los elementos destinados al trabajo, como estanterías y módulos para archivar, ofrecidos en el mercado con variedad de líneas y modelos atractivos.
Para información o notas relevantes, utilizar un cuaderno empastado. Marcar la fecha, más cualquier detalle importante o pendiente para el día en curso, para que la información sea recuperable en forma veraz. Deben almacenarse en una gaveta los documentos importantes y básicos, para que no estorben el libre andar de manos y documentos a través del escritorio, de la mesa de trabajo.
Los papeles de revisión frecuente se han de tener a mano. Los que se utilizan con menor periodicidad, guardarlos debidamente marcados. Asignar un sitio especial a las revistas que se estén consultando, y a las revisadas, dedicarles un espacio para reciclar. Hacer carpetas con temáticas afines.
Tener cerca un archivero de acordeón (de los pequeños, con separaciones) para guardar notas de compra, recibos o comprobantes para aclaraciones a posterior. Se aconseja desecharlos mes a mes, una vez revisados. También, una repisa ahorra espacio y permite tener a disposición papeles y demás objetos. Las repisas funcionan para colocar libros de consulta, fólderes y carpetas imprescindibles
Para que la oficina marche óptima, se ha de mantener orden respecto a la correspondencia diaria. Es recomendable ojear sistemáticamente los documentos propios de la oficina. Examinarlos diariamente los vuelve más manejables, y una vez hecho hábito, la revisión se hace en minutos. En el campo virtual, se aconseja dar a los documentos electrónicos nombres lógicos que puedan ser recuperados con rapidez.
El desafío, en cuestión de espacio, es encontrar el lugar perfecto y amueblarlo funcionalmente, a conveniencia. El mobiliario ha de ser lo más ergonómico posible, para ayudar a obtener las posturas más adecuadas entre cuerpo y trabajo. Tener condiciones externas propicias engendra una vida laboral saludable y confortable.
El tamaño del escritorio deberá ir de acuerdo con lo que se colocará en él, llámese computadora, teléfono, agenda, y el indispensable espacio libre para escribir. Buena parte de los escritorios cuentan con tabla deslizable, dedicada al teclado, que da comodidad y protege al instrumento del polvo, además que ahorra espacio. Para el trabajo en casa a tiempo completo, es ideal un escritorio en forma de L, puesto que ofrece más espacio y un lugar aparte para la computadora. De tal modo, se evita estar frente al monitor el día entero.
En los cajones del escritorio, se han de tener a mano engrapadora, despachador de cinta adhesiva, clips, pizarrón de corcho (para recordatorio de tareas importantes), bolígrafos y su plumero, tachuelas, sacapuntas manual, bloc de notas, etcétera.
Si el espacio no es suficiente para un escritorio de amplias dimensiones, la computadora se puede disponer en una mesa, de preferencia con ruedas, para acercarla y alejarla cuando se requiera. La mesa debe soportar los componentes de la PC. El uso de laptop reduce significativamente espacio y consume 90% menos energía que un equipo regular de cómputo.
Sea como fuere, se aconseja colocar el escritorio de modo que sea visible toda persona próxima a la puerta. El monitor debe mirar frente a frente al usuario, para evitar interrupciones. Que teléfono, fax e impresora estén al alcance, para no perder tiempo.
Es preferible utilizar una silla de oficina con respaldo, de altura y descansa brazos ajustables. El filo del asiento debe de ser de forma curveada para que no roce la parte trasera de sus rodillas, o dificulte la circulación. La altura del asiento debe permitirle situar las piernas debajo del escritorio cómodamente, los codos tienen que formar un ángulo recto al usar el teclado y no encoger los hombros.
Relájese en su propio ambiente. Cuando sienta cansancio, póngase en pie, de un paseo para relajar los músculos y entonces, dispóngase a continuar la labor.
Reflexión final
Uno de los mayores inconvenientes de trabajar en la casa es que no existe un horario estrictamente definido, por lo que tampoco se diferencia entre días laborales o no. La cuestión de los horarios también importa, en lo tocante a separar la vida personal de la profesional. Es fundamental para la salud física y mental no prolongar la jornada más horas que las que se suelen hacer en una oficina lejos del hogar. El descanso es básico para garantizar el rendimiento.