| Estás buscando en: cambiar de ciudad |
Éste es un término utilizado desde hace varias décadas en Europa y que ahora comienza a hacer ruido del otro lado del océano atlántico debido a la alta urgencia de cambiar y darle un giro positivo a la conservación de nuestro planeta: el famoso pensamiento verde.
¿Pero qué son y para qué sirven?
A grandes rasgos, son sistemas formados de varios componentes que permiten la habilitación de un jardín en las azoteas o terrazas de los inmuebles.
Ciertamente es necesario realizar un estudio de viabilidad previo a su colocación, aunque cabe mencionar que la mayoría de los inmuebles son excelentes candidatos para el sistema, haciendo de éste la oportunidad ideal para actuar en beneficio de nuestro medio ambiente. Pero eso no lo es todo.
Los techos y muros verdes embellecen de forma natural nuestro entorno, dándonos una vista más agradable y un entorno más saludable.
Pero con este tipo de techos existen otros beneficios ambientales importantes, como la captación, filtración y almacenamiento de hasta el 90% del agua de lluvia, evitando que el agua se desperdicie e inunde las calles. También reducen las islas de calor, ya que absorben el CO2 (dióxido de carbono), polvo y otros gases de efecto invernadero, produciendo oxígeno y modulando la temperatura en cada época del año.
También afectan directamente la economía de quienes instalamos este tipo de sistemas, ya que alargan la vida útil de las azoteas hasta en un 300%, nulificando el contacto directo con los agentes que dañan dicha estructura y eliminando los costos de impermeabilización. Así mismo, reducen el consumo de las facturas eléctricas por uso de aires acondicionados hasta en un 40%.
Promueven la vida dando más espacios verdes a especies que así lo requieren. Por ejemplo: aves y mariposas. Incrementando la plusvalía del inmueble, también se permite tener más espacios de convivencia según sea el caso.
Otros factores interesantes a tomar en cuenta es que los techos verdes admiten el desarrollo de casi cualquier tipo de planta, desde hortalizas hasta árboles pequeños de raíces horizontales.
Por otro lado, los muros verdes funcionan de manera similar, pero de forma vertical.
A diferencia de los techos, los muros verdes se acercan más a la gente en general, ya que están más expuestos a la vista y funcionan como “macetas verticales“ en espacios aptos para su instalación (previo estudio de viabilidad).
En conclusión, ambos sistemas verdes nos otorgan bienestar y quizás, más importante aún, la oportunidad de revertir los efectos del cambio climático que año con año deterioran a nuestro planeta.
Ser parte del cambio es más que pensar verde, es actuar de forma justa respecto a lo que recibimos nosotros de nuestro planeta y dar ese esfuerzo especial de regreso. En resumidas cuentas es transformar nuestros hábitos, nuestra cultura ecológica, pero sobre todo nuestra energía en acciones.
Espera nuestro próximo artículo…
Atentamente,
Erik Salmón Gómez
Director General
GAIA landscaping
Transforma la energía en jardines inteligentes