La solución ambiental a la contaminación de las urbes ha sido presentada por Stefano Boeri y la forestación de los desarrollos verticales como alternativa eficaz

Dos grandes tendencias son fundamentales para el trabajo del arquitecto Stefano Boeri que hoy hace eco a nivel global en las columnas de arquitectura, urbanismo y medio ambiente; la “forestación” de la verticalidad proyecta una conquista arquitectónica de los desarrollos urbanos por parte de los bosques que Boeri ha imaginado a fin de combatir los altos niveles de polución que algunas ciudades italianas (como Milán) presentan.

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Bosco Verticale es la propuesta del reconocido arquitecto italiano a la solicitud de las autoridades de Milán ante una problemática que no es regional, sino global, pero que gracias a la visión de Stefano podría ser una realidad tangible a nivel global dentro de los próximos años. Esta edificación es sostenible, localizada en el centro de esta ciudad, y busca la adecuación de los espacios urbanos donde el diseño da prioridad a los árboles, integrando su funcionalidad al desarrollo arquitectónico de la construcción, con la capacidad de regenerar la biodiversidad urbana y la regulación de los niveles de contaminación propios de las urbes.

Un bosque vertical es la premisa de Stefano Boeri para el rescate ambiental de las urbes

Un bosque vertical es la premisa de Stefano Boeri para el rescate ambiental de las urbes

En una primera etapa, el bosque vertical fue proyectado en un par de torres residenciales en un barrio de Milán nombrado Isola, cuya variedad de arbustos y plantas son regados con aguas recicladas del complejo, acreedor el año pasado del International Highrise Award; hoy, la visión de Stefano Boeri comienza a convertirse en tendencia arquitectónica amigable con el medio ambiente, sostenible y productora de la energía necesaria para frenar el impacto de la polución en las ciudades.

 

El próximo proyecto de estas características se ha denominado La Tour des Cedres, hogar que albergará además de residentes, más de 100 árboles y miles de plantas que contribuirán a la calidad ambiental de Lausanne, en Suiza, donde el desarrollo vertical tendrá 117 metros de altura aproximadamente, convirtiéndose en el primer edificio del mundo cubierto con plantas de características que las vuelven no perecederas gracias a su permanente renovación.

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