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Adquirir una casa es una decisión que debe ser sometida a un escrupuloso análisis. Usualmente, la ecuación comienza en qué tanto me alcanza mi presupuesto para comprar en la zona que deseo, o viceversa, y en qué tanto me conformo con el sector de la ciudad en que me alcanza para adquirir una casa. Esta disyuntiva constantemente alienta a la gente a comprar una propiedad de reciente construcción que se encuentre en la periferia de la ciudad.

Al decidir entre comprar una casa nueva o usada tengo una postura neutral, sin embargo, es muy frecuente que existan inconformidades con ambas opciones.

Es muy usual escuchar a nuestros padres o abuelos decir: “Las cosas ya no las hacen como antes”, y el dicho no podría aplicarse mejor en las construcciones de viviendas, particularmente en aquellas fabricadas en serie. La problemática de los nuevos desarrollos comienza con la propiedad del terreno en donde se construyen. Los desarrolladores adquieren terrenos de grandes dimensiones para construir un número de casas proyectado, pero la compra de esos terrenos, en la mayoría de las ocasiones, se realiza mediante la adquisición de créditos bancarios, ya sea a través de un fideicomiso, hipoteca, etcétera. En primer plano esto representa un problema, ya que la famosísima oferta de “escrituración inmediata” frecuentemente no resulta tan inmediata, pues el proceso para fraccionar los metros cuadrados en donde se encuentra construida la vivienda es por además extenso e involucra autoridades, bancos y constructoras, por lo que puede convertirse en un martirio para aquel que desea poseer la propiedad inmediata de la casa adquirida. La prevención ante una posible contingencia es consultar a un abogado para que investigue si es que el inmueble podría ser escriturado inmediatamente. Esto involucra autoridades como el Registro Público de la Propiedad y el Catastro Municipal; nadie podrá asegurarte que la constructora cumpla con su obligación de escritura inmediatamente, pero al menos podrás reducir considerablemente el riesgo.

La preventa de casas en desarrollos crecientes es un arma de dos filos, y  si tienes mucha prisa en habitar tu nueva residencia, no es una opción recomendable: la desesperación no es buena consejera. Cuando compres una propiedad que todavía no esté construida deberás poner especial atención a las condiciones del contrato que se firme: tienes que cuidar que describa específicamente los materiales que deben utilizarse, los acabados que tendrá al momento de ser entregada, y por supuesto, la fecha en que sucederá. Entre más descriptivo sea el contrato en cuanto a los detalles de la construcción, muchas más posibilidades de éxito tienes para hacer valer tu derecho de que se te entregue lo que compraste. Igual de importante es revisar la obligación de la constructora en la fecha de entrega del inmueble, y que exista una sanción en caso de que no suceda cuando prometieron.

Si bien comprar una casa nueva requiere de una serie de cuidados, comprar una casa usada ni se diga, por eso creo que debes poner sumo cuidado en algunos puntos.

Primero, el comprador tiene que cerciorarse de que el vendedor es el propietario del inmueble. Lo dije en algún texto anterior: existe una oficina gubernamental que se llama Registro Público de la Propiedad, y se encarga  precisamente de llevar un control de los inmuebles que existen en el área que le corresponda; su principal función es que esa información sea pública y de acceso a cualquier ciudadano. Ni si quiera necesitarías un abogado para cerciorarte de que el inmueble que pretendes adquirir se encuentra a nombre de la persona que desea vender, y te puedes ahorrar muchos dolores de cabeza si corroboras la información.

La segunda recomendación es verificar con un especialista las condiciones físicas de la construcción. El Código Civil del Estado de Jalisco prevé los vicios ocultos, y que son los daños que no pueden apreciarse al momento de la entrega del objeto. Sin embargo, la ambigüedad de la figura puede causarte muchos problemas si es que decides demandar. Lo ideal es prevenir, por lo que tienes que asegurarte de que la casa que estás adquiriendo se encuentre en óptimas condiciones de habitabilidad.

Como lo he dicho en varias ocasiones, lo ideal es que el contrato que firmes, sea en casa nueva o usada, esté diseñado a tus necesidades, y en consenso de voluntades con la otra parte, por lo que la sugerencia es que dejes pactado por escrito cuáles son tus condiciones de compra, y a su vez el vendedor cuáles sus obligaciones y a que tendrá derecho, por lo que deberás tener mucho cuidado al firmar un documento que, llegado el momento de exigirlo, no contenga tus verdaderas intenciones.