Con 365 habitaciones diferentes entre sí, esta joya arquitectónica es un emblema de Florencia, Italia.

Uno de los atractivos turísticos de Italia, es su arquitectura y el diseño de comunidades que durante siglos se han consagrado como visitas obligatorias, tal es el caso del Castillo Sammezzano.

 

En la localidad de Leccio, Florencia, destaca uno de los elementos arquitectónicos que desde antes del Renacimiento se ha mantenido como sede de diversas actividades residenciales, administrativas y por supuesto, turísticas; no obstante sus particularidades estéticas, el Castillo Sammezzano resulta emblemático además de por la combinación de estilos morisco y orientalista, por contar con nada menos que 365 habitaciones.

Foto: Gillian´s List

Foto: Gillian´s List

 

La belleza de su diseño arquitectónico resulta enigmática y la iluminación natural destaca realza las particularidades de cada una de las habitaciones que integran el conjunto, siendo totalmente diferente cada una con relación a las demás.

Foto: Media Gold

Foto: Media Gold

 

Se estima que la historia del Castillo Sammezzano inicia en la época medieval y se cree que Carlomagno descansaba en esta propiedad durante sus viajes desde Roma; conforme el paso de los años, el potencial de la zona como sede residencial fue aprovechado por diversas familias y generaciones, que a su paso construían conforme a sus necesidades, los espacios que definieron al castillo como un imperdible destino en las bitácoras de los visitantes.

Foto: Adam X

Foto: Adam X

 

Tras el paso por Sammezzano de la aristocracia y la política, pues el castillo también fungió como sede de la corte encabezada por Humberto I, rey de Italia en 1878, su valor estético y comodidades lo convirtieron en un reconocido hotel de lujo desde mediados del siglo XX para finalmente terminar cerrado al público hace poco más de 30 años, limitando su acceso únicamente como locación para proyectos audiovisuales diversos, aunque ninguno hasta la fecha que le haga justicia.

 

El conjunto incluye un gran torreón al centro, impresionantes escaleras que llevan a espacios igualmente increíbles, ventanales que convierten al interior del castillo en una experiencia envidiable, sumados a una cúpula y diversas salas que abonan a esta joya arquitectónica con una habitación por cada día del año.