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Tu cocina puede ser el punto de reunión por definición de tu hogar: es donde todos prueban nuevas cosas, el sitio en el que primero ves a tu familia al desayunar, en donde se comparte cómo fue el día y los planes que hay para el fin de semana.

Pero también, y esto es porque precisamente ahí preparas los alimentos, es probable que haya algunos olores que te hacen fruncir la nariz. No te preocupes: es normal y también es sencillo resolverlo.

Antes de poner manos a la obra, debemos identificar la causa: ¿es por falta de ventilación?, ¿por algo que acabamos de preparar?, ¿algo en la basura?, ¿es humedad?, ¿proviene del refrigerador? Una vez que sepamos qué es, sabremos qué hacer. Vacía la basura, abre las ventanas, enciende el extractor de aire unos minutos y considera los siguientes aromatizantes naturales:

Café

Cuando vayas a vaciar la cafetera, vierte el café sobrante por la coladera y no abras el agua durante unos minutos. Verás que es un buen desodorante y que el mal aroma de los restos de comida atrapados en la tubería desaparece.

Vainilla

Si viertes unas gotas de extracto de vainilla en un recipiente de agua, y usas la mezcla para limpiar la campana de la estufa y las superficies, notarás que despedirá su dulce fragancia cuando se expongan al calor.

Limón y clavos de olor

Seguro esta técnica te la compartió tu abuela: parte un limón a la mitad e inserta, como si fuera alfiletero, clavos de olor. Así creas un desodorante natural que, aunque no lo creas, también mantiene las moscas a raya.

Romero

Unas ramas de romero sobre cualquier superficie caliente se convierte en un aromatizante que arrasa con olores no deseados.

¿Se te ocurre otra sugerencia? Compártela en los comentarios y disfruta un ambiente más agradable en el espacio favorito de tu familia mientras respiran libremente.